Blog Dar clase sin morir en el intento

Los diez mandamientos del docente

8 abril, 2021

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y que en algunas partes del mundo (léase, Euskadi y cuatro rincones más) los últimos coletazos de las vacaciones de Semana Santa aún perduran, al decálogo que te traigo hoy lo voy a llamar «Los diez mandamientos docentes».

Porque, igual que las tablas de Moisés (era Moisés, ¿no?), hay leyes por las que nos regimos los docentes que están escritas en piedra. En piedra y con tiza, vale, quizás en el patio de los críos, pero son cosas tan nuestras que algún día las meterán en una ley educativa.

Ay, no, que para eso tendrían que consultarnos. Qué cosas tengo.

Los 10 mandamientos docentes

  1. Nunca castigarás a tu clase sin recreo. Me da igual que se hayan portado mal. Me da igual que «se lo merezcan». Recuerda que no son solo ellos los que se quedan sin patio, tú te tienes que quedar con ellos. Y la ley de Murphy indica que ese día habrá torrijas en la sala de profesores.
  2. Corregirás con boli del color que te dé la gana. Alguna vez tendrás que usar negro o azul, porque siempre tendrás a alguien en clase que te escriba las respuestas en rojo. Si eres de los profes guays que corrige en morado, genial. Si te gusta el negro (como tu alma, opresor/a de la tiza), también. ¿Fan del rojo? Rojo sangre (la que te dejas en casa clase), rojo pasión (la que dicen que tienes que ponerle a tu profesión y que no entiendes muy bien cómo se mide), rojo para que se vea bien.
  3. No usarás el nombre de la jefa de estudios en vano. Ni para que te arregle los horarios ni para que se quede en el recreo con el que te revienta las clases (recuerda el primer mandamiento). La jefa de estudios no es tu madre, no lo sabe todo, no tiene el remedio mágico para que ese que te revienta la clase se porte bien. Lo más importante de este mandamiento docente: recuerda, algún día, la jefa de estudios puedes ser tú.
  4. Honrarás a las familias de tu alumnado por encima de todas las cosas. Tuit serio, que dirían en otros lados, en este caso mandamiento sagrado. No sabes por lo que están pasando. No sabes por qué se comportan como se comportan. Deja tus prejuicios a un lado y escucha, en lugar de solo hablar. Estamos en el mismo barco y, aunque alguna vez vas a tener que imponerte, es fundamental hacerlo siempre desde el respeto.
  5. Enfermarás en víspera de festivo. Más que uno de los diez mandamientos docentes, Ley de Murphy. Pero sabes que es cierto.
  6. No adorarás los libros de texto. Excepto cuando vayas de resaca a trabajar, o con fiebre, o tras unas vacaciones de esas que te hacen olvidar tu nombre, tu edad, el de tu alumnado y la dirección del colegio. Entonces sí, seguirás las páginas como si los libros de texto fueran la Biblia y tú fueras creyente.
  7. Fusilarás las actividades de Orientación Andújar e incluso las incluirás en tu programación. Alabada sea la página.
  8. Acudirás a la comida de fin de curso como si fuera la misa del domingo y te sentarás junto a la compañera con la que te has llevado a matar durante todo el año. Te pillarás un pedete. Abrazarás a la compañera. Seguiréis llevándoos mal.
  9. Huirás de los puestos directivos como quien huye del mismísimo diablo. No sé si esto es un mandamiento o un reflejo de mí misma, pero me da igual: huye. Te metiste en esto para trabajar con peques, no adultos.
  10. Te pasarán tus dos meses de vacaciones de verano escuchando aquello de «Qué bien viven los maestros». Y te la traerá al pairo.

Si te ha gustado este artículo, te animo a echar un vistazo al libro que publiqué con Plataforma Editorial. En Profe, una pregunta me planteo todas las dudas que me surgen a la hora de dar clase.

Si lo que buscas es una lectura más amena, puedes hacerte con Armarios y fulares y reírte con esta comedia de enredos. O averiguar qué es lo que pasa en un fin de semana entre amigos en Antes de que todo se rompiera.

Gracias por estar ahí. Gracias por leer.

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