No es ninguna novedad que cada vez tenemos más alumnado que no domina la lengua vehicular del centro, ya sea porque acaban de llegar o porque llevan muy poco tiempo y solo han tenido oportunidad de desarrollar el lado más social del lenguaje. Da la impresión de que entienden lo que les decimos, hasta que se enfrentan a un texto o un problema matemático y nos damos cuenta de que su lenguaje académico está muy por debajo del que utilizan para jugar. La inteligencia artificial puede sernos de gran ayuda para trabajar con alumnado sin grandes competencias en el idioma vehicular.
Y sí, ya sé que la IA es el demonio, que gasta mucha agua, que mata la creatividad y está en mano de oligarcas. Pero también lo están muchas de las páginas web a las que vamos desesperadas a sacar materiales adaptados que nos salven de un aprieto, y las editoriales que cobran una millonada por licencias digitales, y las empresas que están llamando todo el bendito día intentando vendernos productos de educación financiera.
Mientras la administración no ponga los medios para que yo no tenga que buscarme la vida con este alumnado, mientras sea yo quien tenga que adaptar materiales y conseguir que alguien que solo habla polaco, rumano o árabe se integre en mi clase, usaré lo que esté a mi alcance. Y si eso provoca que el planeta muera, pues mira, no dejaría de ser irónico que sea por educar a los líderes del mañana.
Inteligencia artificial para el alumnado sin lengua vehicular
Traducción instantánea y apoyo multilingüe
Como profesora de idiomas, no soy muy fan de la traducción, pero es verdad que para el alumnado sin lengua vehicular que no puede comunicarse de otra manera viene muy bien al principio. La IA le puede ayudar a comprender tus instrucciones, seguir una explicación o simplemente participar en una conversación con los compañeros de clase.
DeepL Translator, por ejemplo, es conocido por la precisión y naturalidad de sus traducciones, aunque no sea perfecta. Puede transformar materiales de clase al idioma materno del estudiante con gran fidelidad; teniendo en cuenta de que en un aula puede haber cuatro o cinco alumnos con otros tantos idiomas, viene muy bien para no volverte loca. Como siempre pasa con estas herramientas, te recomiendo utilizar una segunda app para asegurarte de que el texto no dice ninguna barbaridad.
Google Translate usado con la cámara permite traducir de manera instantánea carteles, hojas de trabajo o libros de texto a través de la cámara del dispositivo. Si alguna vez has ido de viaje a un país con un idioma que no controlas, seguro que sabes de qué app te hablo. Les puede venir bien como una ayuda extra y rápida cuando se enfrentan a un problema de matemáticas o un enunciado un poco farragoso.
Microsoft Translator ofrece traducción de voz en tiempo real. No la he utilizado aún, pero me propongo trastear con ella este año porque me parece una bomba para facilitar la comunicación en clase.
Con todas estas herramientas puedes, por ejemplo, proyectar subtítulos automáticos en la pantalla durante una explicación (con Microsoft Translator, por ejemplo), de modo que un alumno que solo hable árabe, chino o ucraniano pueda seguir la clase en su idioma. Al mismo tiempo, ellos y ellas puede usar su dispositivo para traducir instrucciones o resolver dudas puntuales sin interrumpir constantemente el ritmo del aula.
La traducción no puede ser la única herramienta que uses, claro, pero te salva de más de un apuro.
Adquisición del idioma
Uno de los mejores usos que le podemos dar a la inteligencia artificial para el alumnado sin lengua vehicular es, precisamente, la adquisición de esta sin necesidad de traductores y a su ritmo. Ahí fuera hay un buen puñado de distintas herramientas de IA que usan sistemas adaptativos para ajustarse al nivel de dificultad que nuestro alumnado requiere.
Seguro que has usado ChatGPT para más de una duda, pero ¿sabías que se puede adaptar a tu nivel de conversación? Conozco gente que lo usa, por ejemplo, para que les corrija las redacciones y les diga en qué han fallado. Su formato de chat también puede ayudar a un alumno o alumna a tener conversaciones sencillas y recibir respuestas en su nivel de comprensión.
Aunque también lo puedes hacer con ChatGPT, LingQ utiliza la IA para adaptar lecturas y audios al nivel del alumno, con énfasis en vocabulario y comprensión. Piensa en él como un Duolingo mejorado y con bastante más chicha.
Este tipo de apps, sobre todo del estilo de ChatGPT, necesitan unos prompts muy afinados para hacer lo que les pides, así que ten paciencia si al principio no les sacas todo el jugo que creías. La reina del norte (ahora del sur) tiene un hilo con prompts muy variados que puedes usar cuando crees materiales; te recomiendo echar un vistazo.
Generación de materiales accesibles y visuales
Esta es, para mí, la mayor ayuda que ofrece la inteligencia artificial.
Y es que hay una gran diferencia entre el lenguaje coloquial que usan en el patio o con los amigos y el lenguaje del aula, más académico y formal. A veces, una palabra como «común» o «respectivamente» puede ser la culpable de que hagan mal un problema de matemáticas, por mucho que su nivel académico se lo permita. Añadiendo imágenes o gráficos, el problema se les vuelve mucho más accesible.
Ya no hablo solo de alumnado recién llegado. Piensa en la dislexia, o quienes tienen problemas para leer pero se les dan bien los números.
ChatGPT y Claude son los más conocidos para simplificar textos complejos y generar versiones adaptadas al nivel lingüístico que necesitas. Como te he dicho antes, vas a tener que jugar un poco con los prompts hasta conseguir lo que buscas, pero una vez le coges el tranquillo se te abre el cielo. Muy útiles si quieres simplificar un texto para que alguien que esté aprendiendo castellano, euskera o catalán pueda acceder a la información más importante a su nivel, por ejemplo.
La inteligencia artificial de Canva necesita un poco más de comprensión lectora, porque las veces que he intentado crear algo para clase ha hecho lo que le ha dado la gana. Pero como es una web tan versátil, es una gran herramienta para crear infografías, esquemas visuales o pictogramas a partir de conceptos clave y te hará la vida mucho más fácil.
No he utilizado DALL-E ni Stable Diffusion, pero ambas crean ilustraciones rápidas y personalizadas para acompañar explicaciones con una calidad cada vez mejor. Puedes utilizarlas, por ejemplo, para poner imágenes a un problema de matemáticas y así favorecer la comprensión.
Evaluación y seguimiento personalizado
La evaluación no es sencilla nunca, menos aún cuando tienes un peque que no habla bien el idioma, y sabemos que no contamos con demasiado tiempo para preparar una evaluación individualizada para cada necesidad. Algunas herramientas de inteligencia artificial facilitan la tarea mediante análisis automáticos del nivel de comprensión y expresión, lo que permite adaptar actividades al ritmo individual.
En Texas usaba mucho los vídeos de Khan Academy, una herramienta gratuita que es, simplemente, una maravilla. Hay que hurgar un poco, pero tienes material en castellano que ofrece prácticas adaptativas y feedback inmediato en diferentes áreas, incluyendo lectura y escritura.
Lo mismo pasa con Grammarly o Language Tool: la mayoría está en inglés y, pero ambas corrigen textos en varios idiomas, destacando errores de gramática y estilo y proponiendo mejoras comprensibles para alguien nuevo en el idioma.
Si lo que quieres es practicar la fluidez lectora en voz alta, puedes usar también ReadAlong, de Google. Es una app diseñada para niños y niñas que ayuda a practicar la lectura ofreciendo correcciones inmediatas, con sección en español. La voz de la IA es un poco irritante, pero se le puede sacar provecho.
Obviamente, la inteligencia artificial no sustituye al acompañamiento humano, a la empatía ni al diseño pedagógico que nosotras llevamos a clase. Pero sí te ofrece un conjunto de herramientas que facilitan la comunicación, el aprendizaje del idioma, la adaptación de materiales, la evaluación y la inclusión del alumnado recién llegado que pueden marcar la diferencia para ti y para ellos y ellas.
El valor de la IA está en su capacidad de personalización y rapidez: permite adaptar recursos casi al instante, algo que para nosotras es prácticamente imposible con la carga horaria y burocrática de los últimos años. Por supuesto, en nuestra mano queda que su uso sea ético, crítico y pedagógicamente orientado. Y que enseñemos a nuestro alumnado a utilizar la inteligencia artificial de esta manera también.
Si te ha gustado esta entrada, puede que te guste Profe, una pregunta, libro que publiqué con Plataforma Editorial donde me planteo todas las dudas que me surgen a la hora de dar clase. También tienes un Manual (in)falible de animación a la lectura con técnicas que me han funcionado en el aula en distintos momentos y con distintas edades para trabajar la lectura en la clase y que puede que te vengan bien. Y si lo que te interesa es el Programa de Profesores Visitantes, en esta guía tienes material suficiente para resolver todas tus dudas y animarte a venir.
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