Creo que no exagero (o quizás sí, que soy una vasca viviendo en Andalucía) si digo que la decoración del aula es una de las estrategias más sencillas y efectivas que puedes usar en clase. Por un lado está la estética y la sensación de entrar en un lugar acogedor todos los días, y por otro el apoyo pedagógico que aportan, sobre todo para ese alumnado que aún no domina la lengua vehicular.
Si algo me traje de mi experiencia en Estados Unidos fue la cultura de la decoración del aula. Allí lidia casi la obsesión y algunas clases parecían sacadas directamente de tableros de Pinterest (spoiler: lo estaban). Mis compañeras se habían gastado cientos, si no miles, de dólares a lo largo de su carrera comprando material para organizar sus clases y muchas estaban más cuidadas que cualquier piso en el que yo haya vivido nunca.
No hace falta que llegues a eso, por supuesto. Nadie puede llegar a eso y, qué quieres que te diga, tampoco hace falta porque mucha de esa decoración era para ellas (si pasas los fines de semana trabajando en el cole, quieres estar cómoda, supongo).
Pero si puedes utilizar las paredes para que hagan parte del trabajo. La decoración del aula, bien usada, es una herramienta fantástica.
Decoración del aula: más allá de la estética.
Para qué
Lo primero que tienes que tener claro es para qué decoras. ¿No te gustan las paredes blancas? ¿Quieres colorines y carteles con mensajes positivos? ¿Quieres colgar los trabajos de los y las peques? ¿Impresionar a las familias cuando vengan a la reunión de principio de curso?
Mi motivación para decorar el aula siempre es doble: usarla como referencia cuando hay una duda y mostrar el trabajo que hemos hecho en clase. A lo largo de los años he comprobado el orgullo que sienten cuando su cuento, su dibujo o su póster del ciclo del agua consigue un hueco en la pared, y lo mucho que les motiva para hacerlo lo mejor posible. No lo va a ver solo la seño, ¡lo va a ver toda la clase y hasta mis padres cuando vengan a la tutoría! Palabras mayores cuando hablamos de primaria, quizás no tanto en secundaria.
Cuando tienes claro el por qué, la presión de crear un entorno perfecto donde cada cartel está alineado a la perfección y combina con el de al lado desaparece, junto con la carga extra de trabajo. Se puede hacer un tablero con las redacciones de los y las peques que cambie cada semana, por ejemplo, o pedirles que dibujen un cartel con el vocabulario de inglés, las conjugaciones verbales o reglas básicas de ortografías. Si son ellos y ellas quienes lo hacen, lo van a valorar más, les va a gustar más y, en el camino, van a aprender más.
Que es de lo que se trata, creo.
Apoyo visual
La cantidad de vocabulario específico que tienen que aprender los y las peques en primaria es demencial. Mucho de ese vocabulario debería venir de casa y de sus experiencias fuera de la escuela, pero tú y yo sabemos que no todos tienen el mismo entorno sociocultural y que a menudo los que más lo necesitan son quienes menos ayuda tienen.
Y ya no te digo nada si en clase tienes alumnado recién llegado que no controla el idioma vehicular.
Con la decoración del aula podemos suplir algunas de esas carencias. Las editoriales suelen enviar un paquete de posters con ilustraciones que acompañan al vocabulario que puedes usar mientras explicas el tema que corresponda. A menudo, después de usarlo, los volvemos a guardar en la caja y quizás les damos una copia pequeña para pegar en el cuaderno. No queremos que hagan trampa cuando tenemos un control y queremos quitarles toda la ayuda externa para ver si realmente se lo saben.
Te voy a decir algo que he aprendido tras 29 cursos en el aula: si no se lo saben, no van a saber dónde encontrar la información ni aunque la tengan delante de la nariz.
Alguna vez he dejado un problema resuelto en la pizarra mientras hacían el control y la mitad de la clase lo ha seguido haciendo mal. Ojalá bromeara.
Si antes del control tú has estado haciendo referencia a ese poster durante el tema y lo dejas en un lugar visible, ese alumno que se pelea con el idioma porque llegó hace un año y no lo domina del todo va a poder demostrarte que ha entendido lo que hemos dado. Si haces una pregunta en inglés y saben la respuesta pero les falta la palabra exacta, una mirada rápida a la pared va a ayudarles a darte la respuesta correcta. Lo mejor es que ese gesto les va a ayudar a recordar la palabra en el futuro mucho mejor que si te escuchan a ti y la repiten.
Bien utilizada, la decoración del aula es una herramienta estupenda para la adquisición de cualquier idioma, no digamos ya para los niños y niñas con dislexia o con falta de atención. No la olvides en tu planificación.
Las paredes como publicación
Nada les hace más ilusión que ver sus trabajos publicados.
Tener poemas, cuentos, una noticia, los trabajos de plástica, lo que tú quieras, expuestos en el aula es una forma de publicación, y bien sabemos quienes alguna vez hemos dado el paso lo mucho que te esfuerzas cuando sabes que tus obras las va a ver otra persona.
No es la seño la que lo va a leer, es toda la clase. Cuando vengan mis padres a tutorías, van a poder ver mi cuadro. El cartel explicando el uso de la b y la v lo he hecho yo y les sirve a mis compañeros. Vaya orgullo.
Mejor que pasarte horas buscando carteles y posters bonitos, o peor, haciéndolos tú, usa los recursos a tu alcance para decorar tu aula. ¿Y cuáles son esos recursos? Ese grupo de niños y niñas que solo tienen media hora de plástica este año y están deseando sacar del estuche esos pedazo de rotuladores que les han regalado sus abuelos.
Y no, no es perder el tiempo ponerlos a decorar la clase, porque si alguna vez has estudiado una oposición o recuerdas tu vida universitaria, sabes que una de las mejores maneras de aprender algo es escribirlo. Mucho móvil y mucha presentación en el ordenador, pero lo que de verdad funciona es la conexión ojo-mano. Aprovecha los días anteriores a Navidad o el fin de trimestre, cuando ya están agotados (y tú más) y no vas a empezar el tema nuevo hasta después de las vacaciones, para ponerlos a trabajar.
No van a quedar perfectos, ni falta que hace. Van a ser útiles. Van a ser suyos. Van a ser prácticos.
Como ves, la decoración del aula es una inversión de tiempo que te va a dar muchos beneficios, además de convertir tu espacio de trabajo en un rincón mucho más acogedor. No tienes que hacerlo todo de golpe, solo ir añadiendo lo que vais trabajando a la pared, y ni siquiera tienes que hacerlo tú.
Aunque eso de tener una excusa para tirarte al suelo y pintar con los rotuladores que te has regalado… no tiene precio.
Si te ha gustado esta entrada, puede que te guste Profe, una pregunta, libro que publiqué con Plataforma Editorial donde me planteo todas las dudas que me surgen a la hora de dar clase. También tienes un Manual (in)falible de animación a la lectura con técnicas que me han funcionado en el aula en distintos momentos y con distintas edades para trabajar la lectura en la clase y que puede que te vengan bien. Y si lo que te interesa es el Programa de Profesores Visitantes, en esta guía tienes material suficiente para resolver todas tus dudas y animarte a venir.
Si lo que buscas lectura de entretenimiento, ¡estás de suerte! Graciana es la última novela que he publicado, un libro con humor, toques de thriller y realismo mágico que tienes disponible en Amazon. También puedes reírte con Armarios y fulares, o averiguar qué es lo que pasa en un fin de semana entre amigos en Antes de que todo se rompiera.
Gracias por estar ahí. Gracias por leer.




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