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Lecturas recomendadas: Proyecto Bruno

5 marzo, 2019

Qué ganas tenía de venir a hablar de Proyecto Bruno, de la genialérrima Ana Gonzalez Duque (antiguamente conocida como La Doctora Jomeini; si te has movido por la blogosfera en los últimos diez años, la conoces seguro). Tengo casi más motivos para que me guste que páginas tiene la novela, que es cortita pero concentra todo lo bueno que debe tener una historia. Primer motivo: sus personajes. Segundo motivo: las risas. Tercer motivo: sus personajes.

Y ciento y pico motivos más que mejor te voy a ir dando poco a poco, que tampoco es plan.

Proyecto Bruno: Literatura juvenil del siglo XXI

A estas alturas, ya sabes que me pirro por las historias que, sin ser del todo rompedoras o novedosas (aunque mejor si lo son), se apartan un poco de los clichés con los que mi generación creció. Ya pasó la época de Los Hollister, donde el padre besaba a sus hijas y daba la mano a sus hijos (de ocho y once años), o les pedía que cuidaran de sus hermanas. Atrás quedaron libros donde no se veía un personaje no-heterosexual ni de refilón, o donde todas las familias eran normativas (madre-padre, clase media, dos hijos y un gato), se llevaban bien y eran tan blancas como la nieve.

No, por desgracia no ha quedado atrás, lo sé. PERO DÉJAME SOÑAR, ¿VALE?

Proyecto Bruno es una comedia romántica juvenil, y como tal cumple con todas las normas de humor, malentendidos, diálogos rápidos, amistades profundas y, por supuesto, final feliz que exige el género. Pero ahí termina toda relación con la típica comedia romántica, porque en esta novela hay más variedad que en los libros que devoré yo de pequeña (y que me encantaron, no te lo voy a negar).

De qué va

La historia empieza cuando un chico nuevo, Bruno, empieza en el instituto de Elena y Ed, los dos protagonistas. Elena decide, nada más conocerlo, que lo tiene que conquistar y no se le ocurre otra manera que hacerlo que a través del método científico. Empieza a observar a su nuevo compañero, a apuntar todos sus movimientos en un diario y a trazar un plan de conquista.

Lo mismo que yo hacía con las alubias que nos mandaban plantar en un algodón en Primaria pero con un chico, vaya.

Lo que Elena no sabe es que a Ed también le gusta Bruno. Y no lo sabe porque, a pesar de que son amigos desde hace mucho tiempo, Ed todavía sigue sin confesarle a su mejor amiga que es homosexual. Claro que no es el único que guarda secretos, porque por ahí está también Jorge, otro del grupo, coladito hasta las trancas por Elena, que nunca ha visto en él nada más que un amigo.

Como te imaginarás, estos elementos son más que suficientes para hacer que la historia esté repleta de malentendidos y chistes malos.

Por qué recomendarla a tu alumnado

Proyecto Bruno es una historia muy divertida, y con eso basta para que la lean en su tiempo libre. Pero es que, además, tiene elementos que pueden llegar a más de un chico o chica que no se ve representado normalmente en las historias. 

Elena, por ejemplo, es negra, como bien se muestra en la contraportada del libro (que tiene unos dibujos maravillosos, por cierto). ¿Cuántos personajes no blancos hay en los libros a los que suelen tener acceso nuestros chicos y chicas? Alguno hay, pero no muchos (y menos de autoras españolas). Bruno es hijo de padres separados, por eso se ha mudado, y Caro, la cuarta del grupo de amigos, es hija de una pareja de mujeres. Lo mejor de todo es que la historia no se centra ni en el color de piel de los personajes, ni en qué supone tener dos madres, ni en la sexualidad de nadie. Se mencionan con toda la normalidad del mundo, como un rasgo más, y ya.

La historia tiene también su puntito friki, con un duelo sobre quién sabe más sobre Harry Potter para el que Ana González Duque pidió ayuda en Twitter y que me dejó un poco hecha polvo porque no lo sé todo sobre la saga, THE SHAME. Y, por supuesto, muchísimos golpes de humor, un Bruno mucho más completo de lo que te esperas al principio y, como te he dicho antes, final feliz.

Que innovar está muy bien, pero sin final feliz no es comedia. Ya lo dijeron los griegos.

Una pequeña confesión sobre Proyecto Bruno

Aunque ya te he dado una buena lista de motivos por los que me gusta el libro, tengo que confesar un último detalle: lo leí antes de que fuera publicado y estaba deseando que saliera para poder hablarte de él. Cuando llegues al final, fíjate en la página de agradecimientos, que sale mi nombre y AY MADRE QUÉ ILUSIÓN ME HACE. Solo por eso ya se ha ganado un hueco muy grande en mi corazoncito.

Dale una oportunidad, que seguro que se gana otro en el tuyo (y en el de tus alumnos).


Puede que hayas llegado hasta aquí porque te gusta la comedia romántica con personajes que se salen un poco de la norma, como Proyecto Bruno; si es así, que sepas que yo también tengo uno que es más que probable que te guste (y que te arranque un par de carcajadas).

Si estás aquí porque te interesa la educación, también tengo este otro para ti. Y si lo que quieres es seguir las novedades que te cuento en el blog, leer un artículo extra al mes y recibir algún que otro regalito, puedes suscribirte en el cajetín de aquí abajo.

Qué de cosas, madre.

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