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Formularios de Google: ¿La solución a todo?

19 febrero, 2018

Les robo Tomo prestada la idea de Kike Clemente y Sergio Tejero, del Berritzegune de Gasteiz, que nos enseñaron a usar los formularios de Google la semana pasada y me abrieron un mundo de posibilidades. Eskerrik asko!

Creo que no he usado los formularios de Google hasta hace cuatro días. Aunque nuestro centro tiene un dominio con Google Sites y, en teoría, sé cómo funciona la herramienta, nunca he sentido la necesidad de utilizar un formulario para clase. Me parece recordar que una vez intenté crear uno para que las compañeras pudieran notificarme las averías informáticas, pero me armé semejante lío que lo dejé por imposible.

Y buena cosa, también, visto que en nuestro cole lo que mejor funciona es el post-it de toda la vida. Para qué complicarse, ¿no?

Lo que no sabía era que Google Forms ofrece muchas más posibilidades que la de hacer un simple cuestionario donde escribes tu nombre, qué horario de clase prefieres o cuál es tu fruta favorita. Con solo trastear un poco con las opciones, se pueden crear exámenes que se corrigen solos, búsquedas del tesoro que pueden dar mucho juego u horarios de tutoría con un solo click.

Sí es verdad que exige un mínimo de intuición, similar a cualquier aplicación del entorno de Google, pero si somos capaz de montar un Plickers o configurar nuestra cuenta de Gmail, no nos va a costar nada.

No es mi intención explicar el manejo de los formularios de Google** y cómo se crea uno, más que nada porque hay mucha gente que ya lo ha hecho mejor que yo (por ejemplo, aquí). Lo que hoy traigo son una serie de ideas para las que esta herramienta sería utilísima en el aula.

El examen de toda la vida

Dicen los “expertos” que los exámenes están pasados de moda, que no sirven para medir el conocimiento, que no se deben usar. Yo, por una vez, he hecho caso a los “expertos” de a un euro la docena y hace varios años que no pongo exámenes. No porque los considere antipedagógicos (dependerá del examen), o porque no sirvan para nada (ver sintagma anterior), sino por una razón mucho más egoísta y práctica:

Odio corregirlos.

No hay cosa que más pereza me dé que corregir veinticinco exámenes de elección múltiple idénticos, o peor, veinticinco redacciones sobre el mismo tema en un idioma que apenas dominan. Y eso en este centro mío de mis entretelas, donde solo hay una línea, porque cuando he tenido tres o cuatro clases del mismo curso he llegado a llorar. (Bueno, no tanto. O igual sí. Pero como no me vio nadie, no cuenta).

Los formularios de Google te dan la opción de hacer exámenes de opción múltiple que se corrigen solos. También puedes hacerlos de respuesta corta, pero claro, entonces tienes que corregirlos tú y estamos en las mismas (aunque te ahorras la pelea de “qué demonios pone ahí”, que ya es algo). Esto es perfecto para hacer un repaso rápido o un examen en toda regla al terminar una unidad, por ejemplo de sinónimos y antónimos, o el “fill in the blanks” de toda la vida.

Trabajo que te ahorras: no hay que corregirlo (y con eso ya bastaría), los resultados se quedan guardados en un Excel del que echar mano cuando lo necesites y tus alumnos y alumnas tienen un feedback inmediato donde ven qué preguntas han fallado y cuál era la respuesta correcta.

Vamos, que de lo único que te tienes que preocupar es de escribir el examen. Y, como ya lo tienes hecho, puedes usarlo una y otra vez y no tienes ni que fotocopiarlo.

Recorrido personalizado

¿Os acordáis de aquellos libros de “Elige tu propia aventura”? No se leían de forma lineal, sino que, dependiendo de tus elecciones, te llevaba por un camino u otro y terminabas con un final distinto cada vez. Google Forms permite hacer algo así uniendo cada respuesta a una sección determinada que no tiene por qué ser la siguiente del cuestionario.

Sergio Tejero, por ejemplo, lo ha usado en este recomendador de libros que ha creado para su clase, donde se ve mejor que la cutre-explicación que os acabo de dar yo. Como veis, dependiendo de la elección del lector o lectora, el formulario le lleva a una página u otra y termina con una selección de libros condicionada por sus gustos.

Se me ocurren mil usos para esta vertiente de la herramienta, y seguro que a vosotros y vosotras también. ¿No sería genial hacer algo así con todos los libros de la biblioteca del centro? El curro sería increíble y habría que modificarlo un poco cada vez que adquiriéramos nuevos libros, pero creo que podría durar años y ser de mucha utilidad.

También podría usarse para escribir un cuento en el mismo estilo de aquella antigua colección. Mostrar un párrafo corto que se quede en un “cliffhanger” y dar opciones al lector: ¿qué quieres que pase ahora? (Estoy escribiendo esto y me muero de ganas por ir a probarlo. Maldita manía mía de malgastar horas durmiendo cuando podría malgastarlas haciendo experimentos de estos). Se podría escribir un cuento con toda la clase, donde cada uno estuviera encargado de la continuación de una de las opciones, por ejemplo.

¿Y un itinerario así para poder guiar a los chicos y chicas en su elección de asignaturas en ESO o Bachiller, por ejemplo? Que no quede escrito en piedra, pero como una forma de ayudarles a hacerse una idea sobre qué les gusta o qué camino pueden seguir según sus fortalezas.

Voy a dejar de pensar en qué se puede hacer con esto, porque si no, hoy no duermo.

Coge un día y una hora

Esta opción es genial para utilizar en las reuniones de padres y madres, o en las horas de tutoría, o para organizar presentaciones orales, por ejemplo. Necesitas una extensión en Drive, eso sí (Choice Eliminator 2, buscadlo en la pestañita), pero es muy fácil de usar y no te va a costar nada cogerle el tino. Simplemente instálala, ponla en marcha y escoge la lista de la que quieres que vayan desapareciendo las opciones.

Porque de eso se trata: si alguien coge las 9:00 del lunes, 19 de febrero, esa opción desaparece y nadie más puede elegirla. Si has configurado bien el documento, esa persona recibirá en su email un recordatorio de la hora que ha escogido, y tú tendrás un documento de Excel con el registro de todas las personas que se han apuntado.

Ay, la pesadilla de notita va, notita viene, llamada de teléfono para quedar, no te pillo, me llamas y no estoy, ¡yo he venido a hablar de mi niño!, que supone ser tutora. Cuántos árboles puede ahorrar esto. ¿Por qué no he sabido yo de la existencia de esto hasta hace cuatro días?

Ahora solo hace falta encontrar tiempo para poder juguetear y crear alguna de esas fantásticas ideas que se nos ocurren cada vez que nos enseñan a usar una herramienta nueva.

Ay.

¿Usas los formularios de Google en tu clase?

¿Qué posibilidades crees que podría tener en tu asignatura?

_________________

**Normalmente, cuando hablo de tecnología, utilizo el blog solo para dar ideas sobre cómo usar esa herramienta, pero no explico cómo se usa. Creo que no he hablado nunca de nada tan raro que no tenga tutoriales a mansalva ahí fuera, pero a veces me surge la duda. ¿Lo echáis de menos? ¿Agradeceríais una explicación, por simplista que fuera, sobre cómo usar las herramientas? Y si así fuera, ¿preferís vídeo (de los que hay a patadas por gente mucho más profesional que la menda, que haría uno muy sencillito y al grano) o una guía escrita?

Os iba a poner un formulario de Google, pero fíjate, me ha dado pereza. Podéis dejar un comentario en la entrada, o poneros en contacto conmigo a través del formulario de contacto (y no, ese no está hecho con Google Forms, jejeje).

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