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Deberes que molan (mucho)

10 abril, 2017

Tengo muy mala memoria y hay muchas cosas que se me olvidan de un año para otro, como el calor que hace en julio en Vitoria o el frío del invierno, que siempre es el peor que se recuerda. Seguro que el año pasado por estas fechas me quejaba igual del cansancio, pero os juro que no recuerdo haber estado tan agotada EN MI VIDA. Descarto la enfermedad porque estamos todas igual en el cole, pero es que madre mía que cansada estoy. No os hacéis una idea. 

Por supuesto, mis alumnos y alumnas también lo están, pero para ellos y ellas, a veces, las vacaciones lo son menos porque nos empeñamos en llenarles las mochilas de tareas que hacer en casa. Los tan traídos deberes son la pesadilla del alumnado, y no digamos ya de las familias, que a veces tienen que hacer encajes de bolillos para asegurarse de que sus hijos e hijas cumplan con lo que les han pedido en clase. Eso algunas, porque otras (muchas) familias te piden que les des trabajo, que no se van a ir de vacaciones y en casa se aburren. Una ya no sabe cómo acertar.

Yo, para tratar de contentar a todo el mundo, este trimestre he ideado una lista de deberes que para mí la hubiera querido siendo alumna (de hecho, cuando estudiaba alemán, usaba muchas de estas actividades para repasar en casa). El truco está en que se parezcan a actividades de ocio, para que no puedan quejarse (con razón) de que hasta en vacaciones estamos presentes y dando guerra.

Deberes que no lo parecen. 

  • Ver películas y dibujos animados en inglés. Los subtítulos son opcionales, porque hay peques a los que les da una pereza terrible leer mientras ven la tele y muchos de los dibujos que ellos ven no necesitan que entiendan hasta la última palabra. Lo que pretendo es que no se olviden de los sonidos y la cadencia del idioma, que practiquen escuchando a nativos. Cuando lo hacen a gusto, aprenden más.

  • Ver vídeos en Youtube sobre cualquier tema que les guste, a poder ser en inglés. Volvemos a lo de siempre: si te interesa, vas a prestar más atención. Hoy en día no hay excusa para no empaparte de cosas que te provocan curiosidad. Youtube es el lugar perfecto para practicar la escucha activa, porque tiene hasta vídeos con los ejercicios incluidos. El truco está encontrar alguno que les guste mucho, mucho, mucho.

  • Escribir un diario. Esto no es solo para vacaciones, sino para todos los días del año, pero como es algo que no gusta a todo el mundo se lo suelo recordar para los días de fiesta. Me da igual en qué idioma lo escriban, con tal de que escriban algo. Y no, no pido leerlo, me fío de su palabra (y me voy a dar cuenta enseguida si se han pasado dos semanas sin escribir nada).

  • Enlazado con el anterior, llevar un blog de viajes. Si se van por ahí de vacaciones y se les da bien la informática (mucho hablar de nativos digitales, pero tengo críos nulos en el tema), les he dicho que se animen a escribir un blog, mejor en inglés. Tenemos dominio de Google Suite, lo que les permite crear uno en pocos pasos en Blogger, y el hecho de poder poner sus fotos y trastear con el ordenador les engancha mucho más que escribir en un cuaderno. 

  • Elegir canciones que trabajar en clase. Aprovechando que la música amansa a las fieras, estos días les he puesto la típica actividad de rellenar los huecos en la letra de una canción. Como la gracia está que sean canciones que les gusten, les he pedido que me manden enlaces con canciones de letra sencilla que podamos trabajar en clase. Uno me ha pedido permiso para hacer él la ficha con la letra y los huecos a rellenar (y yo encantada, claro). Me estaba preparando para Taylor Swift, One Direction, etc., pero en lugar de eso me han llegado enlaces con canciones de Pink Floyd y Lou Reed. Su tutora, de 26 años, no sabía ni de quién estábamos hablando. Casi la mato.

  • Leer. Por supuesto. Cómics, libros, revistas, lo que les dé la gana, pero leer.

  • Salir a la calle. Investigar. Jugar. Pasarlo bien. Descansar.

Renozco que a lo largo de mi carrera como maestra he cambiado mucho, y mis deberes no siempre han sido así. Yo era de las que mandaba un cuaderno de diez páginas por las dos caras con distintas actividades, “para hacer una página al día”, y luego se juntaba con 25 cuadernos que corregir (cuando era tutora). Ahora paso, primero por mi salud mental y segundo (y más importante) porque me he dado cuenta de que no soy yo la única que tiene que descansar. A veces pienso en lo duro que es ser niña o niño, todo el santo día escuchando, sentada, sin poder elegir ni cuándo vas al baño. Dejémosles respirar por lo menos en vacaciones.

¿Qué opinión tienes de los deberes?

¿Cómo recuerdas tú tus periodos vacacionales?

¿Cómo compaginas los deberes del cole si eres padre o madre?

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