Blog Dar clase sin morir en el intento

Cómo dar clase cuando no deberías haber ido a clase

22 febrero, 2024

Estoy segura de que alguna vez te ha tocado dar clase cuando no deberías haber ido a clase.

A mí también me ha pasado. Por lo que sea, nos creemos imprescindibles (spoiler: no lo somos).

Y  esos días se convierten en un infierno, porque una de las peores cosas que tiene ser docente es que no eres tú quien regula su propia energía. Independientemente de tu estado de ánimo, tus fuerzas o tu nivel de cansancio, el horario no cambia y la intensidad de tu alumnado tampoco. Nada de ponerte con una tarea que sabes que te va a llevar menos esfuerzo, o tomarte un ratito más largo de lo normal en el café de la mañana.

Ni siquiera puedes elegir cuándo vas a mear, como para elegir la actividad.

Cuando no has dormido bien, o tienes mal cuerpo o ha pasado algo en tu vida personal que te hace no estar tan presente en el aula como deberías, tenemos tendencia a darles a los y las peques una tarea que puedan hacer sin ayuda y así poder sentarnos con más tranquilidad de lo que haríamos un día normal. Hacer algo en el ordenador mientras trabajan, repitiéndote una y otra vez que para eso estabas mejor en casa, que no deberías haber ido a clase.

Hace muchos años, cuando empezaba en este mundillo, los exámenes sorpresa o las redacciones «en completo silencio» marcaban mis días post migraña o las gripes que «solo» daban 37.5º de fiebre.

Hasta que me di cuenta de que así lo único que conseguía era que el día se hiciera eterno y era mucho peor que dar clase más o menos normal.

Porque normal del todo no se puede. Si no te encuentras bien, si tienes un nivel de estrés que te hace saltar por cualquier cosa que hagan en clase, si no has dormido bien, es imposible estar al cien por cien en el trabajo.

Y en otros trabajos lo puedes disimular un poco. En el nuestro no.

Así que, poco a poco, me he creado una maleta de actividades para dar clase cuando no debería haber ido a clase y que no alargan mi agonía de forma innecesaria. Por supuesto, si estás enferma deberías quedarte en casa, pero sabemos cómo somos y sabemos lo normal que es ir a trabajar «porque puedo aguantar, tampoco es para tanto».

Cómo dar clase cuando no deberías haber ido a clase

Sé honesta

Trabajo en Primaria, que no es lo mismo que Secundaria, así que este consejo igual no lo puedes aplicar si tienes alumnado más mayor que el mío o son un poco cabroncetes.

Si no te encuentras bien, has dormido poco o tienes algo en la cabeza que te preocupa, díselo al grupo. Pídeles perdón de antemano por tu poca paciencia ese día, explícales que hoy no estás bien, que vas a hacer lo imposible por no pagarlo con ellos y ellas y por eso tienes que cambiar las actividades.

La gran mayoría de los grupos, si tienes una relación medianamente buena con ellos, lo entenderá. Hablarán más bajo, te cuidarán y se portarán mucho mejor que cuando estás al cien por cien. En 27 años que llevo dando clase, solo un grupo se portó peor la vez que les dije que no me encontraba bien (solo se lo dije una vez, las siguientes sufrieron mi dolor de cabeza y mi falta de paciencia sin aviso previo). Es un grupo con el que todavía tengo pesadillas, la excepción en mi carrera, así que seguiré siendo humana con mis peques cuando haga falta.

Al fin y al cabo, ellos no tienen la culpa de que haya tenido que ir a trabajar cuando debería haberme quedado en mi casa.

Tecnología al rescate

Ahora que el uso de la tecnología en el aula se está poniendo en entredicho, voy yo y la defiendo.

Será que me he acostumbrado a un sistema (el estadounidense) donde la wifi del centro funciona mucho mejor que en mi casa y hay una compañía externa que mantiene los equipos, en lugar de una profesora que se ofreció voluntaria porque creía que se le daban medio bien los ordenadores y tiene que encargarse de todo dentro de su horario de clases.

(Hola, yo del pasado. Tranquila, sobrevivirás. Ya pasó, ya pasó).

Kahoot no es una herramienta de enseñanza como tal, pero sí puede usarse como evaluación formativa, y sobre todo viene muy bien en esos días en los que no deberías haber ido a clase. Los niños y niñas tienen tendencia a disfrutar con el juego y a ti te permite repasar algún tema de manera lúdica y sin tener que levantar mucho la voz (o sí, porque anda que no se pican con el dichoso podio; tendrás que valorar si tu grupo y tu cuerpo pueden soportar la competición). No tienes que hacer nada porque hay cientos de Kahoots hechos ya. Lo que sí necesitas es una buena conexión a internet y ordenadores o tabletas suficientes para tus peques, algo que sé que no siempre se tiene.

Blooket es otro programa de evaluación formativa, aunque a mí me gusta menos porque se puede ganar sin tener ni idea del tema y tienen tendencia a responder al tuntún. Pero divertido es un rato y, si participas con ellos, se van a picar un montón contigo y van a intentar ganarte en todo. No apto si no estás de humor, pero perfecto para esos días de contractura en la espalda que no te dejan moverte más allá de hacer clic en el ordenador.

Si lo usas ya en clase y tienes alguna unidad preparada, EdPuzzle también puede ser una solución para tu mal día (o incluso una guardia en la que no te han dejado nada para hacer). No lo controlo mucho, pero sé que Jesús Sánchez es la persona a la que ir a preguntar si te interesa. Puedes cubrir cualquier asignatura de manera un poco distinta.

Trabajo independiente, con tu ayuda

Si tu cuerpo o tu cabeza no te permiten dar clase, un proyecto puede ser la solución. Uno complejo requiere una planificación que no vas a poder hacer si te has levantado mal esa mañana, pero quizás puedes pedirles que escriban la escena de un teatro en Inglés o que hagan un póster de su libro favorito en Lengua. No es trabajo en silencio y tú vas a tener que pasear por la clase para asegurarte de que no se matan y de que están trabajando, para ayudar y señalar mejoras, pero es mucho menos intenso que intentar dar una clase dirigida.

Por supuesto, si ya trabajas por proyectos, esto es un martes. Modifica el plan todo lo que necesites para que tu parte en este proyecto (ya sea evaluación, búsqueda de materiales, etc.) sea algo que puedas manejar ese día.

Por suerte o por desgracia, tenemos un trabajo en el que se nos necesita al cien por cien todas las horas. Como esto no es posible, hay que encontrar maneras de sobrevivir a aquellos días en los que por una razón u otra no deberías haber ido a clase y sería mejor haberse quedado bajo la manta.

¿Qué otras cosas haces cuando no tienes más remedio que ir a clase? Comparte, que estas ideas nunca sobran.


Si te ha gustado esta entrada, puede que te guste Profe, una pregunta, libro que publiqué con Plataforma Editorial donde me planteo todas las dudas que me surgen a la hora de dar clase. También tienes un Manual (in)falible de animación a la lectura con técnicas que me han funcionado en el aula en distintos momentos y con distintas edades para trabajar la lectura en la clase y que puede que te vengan bien.  Y si lo que te interesa es el Programa de Profesores Visitantes, en esta guía tienes material suficiente para resolver todas tus dudas y animarte a venir. 

Si lo que buscas lectura de entretenimiento, ¡estás de suerte! Graciana es la última novela que he publicado, un libro con humor, toques de thriller y realismo mágico que tienes disponible en Amazon. También puedes reírte con Armarios y fulares, o averiguar qué es lo que pasa en un fin de semana entre amigos en Antes de que todo se rompiera.

Como siempre, gracias por estar ahí. Gracias por leer.

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