Cualquiera que se dedique a la docencia o tenga criaturas en edad escolar sabe que el año nuevo no empieza el uno de enero, sino en septiembre. Es cuando los gimnasios se llenan de gente, cuando nos comprometemos (otra vez) con nuestros nuevos propósitos y cuando hacemos la lista de deseos.
Sí, la lista de deseos, esas cosas que suelen empezar con «Ojalá este año…» y que dices con los dedos cruzados y los ojos cerrados, porque sabes que no está en tu mano.
Como que te toque la lotería. O que bajen la ratio.
Yo, que soy optimista por naturaleza, voy a aferrarme a una frase que me decían a menudo en Estados Unidos: «Una meta sin un plan es solo un deseo». Y, con la lista de deseos para el nuevo curso en la mano, voy a hacer un plan para lograr que se cumplan.
Obviamente, lo de la ratio lo dejamos para otro día.
Lista de deseos para el nuevo curso
Buen ambiente en mi cole nuevo
Qué importante es llevarte bien con la gente con la que trabajas. Cómo ayuda a tu día a día ver caras amables y tener con quien tomar el café a la hora del recreo. Es el primer ítem en mi lista de deseos . Ya, sé que me vas a decir que no está en mi mano, pero igual que una sola persona puede jorobar un claustro, otra puede mejorarlo.
¿No has conocido a nadie en alguno de los centros donde has estado que alegrara el ambiente nada más entrar? Tú puedes ser esa persona. O, al menos, poner tu granito de arena para que el entorno de trabajo sea más agradable. Echar una mano a quien lo necesite, tener paciencia con el equipo directivo (que suele estar desbordado estos días), recordar que no somos neurocirujanas y ningún error, nuestro o de las compañeras, le va a costar la vida a nadie.
Ten paciencia con esa persona que parece un poco seca, igual está pasando una mala racha o es muy tímida. Invita a la cerveza de los viernes a los nuevos. Sonríe por defecto, que no sabes a quién le puedes alegrar el día.
Vendrán los malos días y agradecerás haberte rodeado de un grupo de gente con quien desahogarte y en quienes apoyarte.
Un buen grupo
¿Te has fijado que hay docentes a quienes siempre parece tocarles el peor grupo? Y al revés, hay otras a las que siempre les tocan los buenos. Chicos y chicas que eran indomables se convierten en corderitos de un año para otro, y esa peque que volvía loco al profesor del año pasado es un ángel contigo.
Por supuesto que hay grupos que van a ser muy difíciles de dominar, pero, a no ser que estés en un centro de difícil desempeño, tienes mucho poder en el comportamiento de una clase y en cómo tu alumnado se comporta contigo. Por regla general, si ellos y ellas ven que te importan de verdad, acabarán haciendo lo que sea por ti.
Ojo, que estamos hablando de lista de deseos. Una parte no deja de ser suerte. Si lo intentas todo y nada funciona, tendrás que guardar el deseo para el curso que viene. Cruzo los dedos por ti.
Que las familias sean «de las buenas»
Lo que quiera que eso signifique. Que «no den guerra», que no te juzguen por cualquier cosa extrapedagógica, que te dejen hacer. Que se impliquen y echen una mano en casa, pero que no crucen esa línea que hay entre lo que pasa en casa y lo que pasa en el aula (para eso igual nosotras deberíamos tenerla clara también, pero ese es un tema para otro artículo). Que entiendan que su peque no es el más importante del mundo y que tú tienes 24 más en el aula y una vida fuera de ella.
Una de las cosas que más me agobia es la sensación, quizás espoleada por las redes sociales, de que las familias y los docentes son dos bandos en una batalla. Aquí no hay batalla ninguna: todos y todas queremos lo mejor para nuestro alumnado, dentro y fuera del aula. Y sí, hay familias que tienen cero respeto por nuestra labor, pero enfrentándonos a ellas vamos a conseguir poco. Si puedes reunirte con ellas y hablar desde la calma para entender de dónde viene esa inquina a nuestra labor, puede que evites problemas antes de que sucedan.
Y si tienes en cuenta que sí, su peque es lo más importante del mundo para ellos (¡menos mal!) y que por mucho que a ti te importen todos tus peques nadie lo va a querer más que su propia familia (esperemos), vas a ganarte a la mayoría de las familias nada más empezar el curso.
Es muy difícil conseguir que se bajen las armas cuando los ánimos vienen enrarecidos por experiencias pasadas, pero hay que intentarlo.
Insisto: es una lista de deseos, no de buenos propósitos ni una carta de la ONU para lograr la paz mundial. Si no hay feeling con una familia determinada, respira hondo y mucho ánimo.
Menos burocracia
Y la paz mundial, te lo estoy diciendo. ¿Tú me has visto cara de genio de la lámpara? Venga, andando a hacer las programaciones, que no se van a hacer solas.
Mi lista de deseos incluye, por encima de cualquier otro, que todos tus deseos se hagan realidad. Feliz comienzo de curso, compi.
De estas cosas y alguna más hablo en Profe, una pregunta, libro que publiqué con Plataforma Editorial donde me planteo todas las dudas que me surgen a la hora de dar clase. Pero si lo que buscas son ideas para llevar al aula, te viene mejor Manual (in)falible de animación a la lectura, donde técnicas que me han funcionado en el aula en distintos momentos y con distintas edades para trabajar la lectura en la clase y que puede que te vengan bien. Si lo que te interesa es el Programa de Profesores Visitantes, en esta guía tienes material suficiente para resolver todas tus dudas y animarte a venir.
También puedes echar un vistazo a mis lecturas de entretenimiento. Graciana es la última novela que he publicado, un libro con humor, toques de thriller y realismo mágico que tienes disponible en Amazon. Puedes reírte con Armarios y fulares, o averiguar qué es lo que pasa en un fin de semana entre amigos en Antes de que todo se rompiera.
Gracias por estar ahí. Gracias por leer.





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