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Gurús de la educación, Barrio Sésamo y lecciones básicas

23 octubre, 2019

¡Qué bien que hayas venido a ver este capítulo inédito de Barrio Sésamo a esta mi humilde morada! Me hubiera gustado que Coco estuviera aquí hablando de los gurús de la educación, pero el pobre se jubiló hace ya varias décadas y no quiere ver a alguien menor de dieciocho años ni en pintura.

Admítelo: no puedes culparle.

Así que he venido yo, una simple profe amable y cínica como ella sola, a explicarte la diferencia entre los gurús y los docentes de verdad. Es muy fácil y solo tienes que fijarte en una característica: DENTRO y FUERA.

¿Dentro de dónde? ¿Fuera de qué? Del aula, claro. Aunque no me refiero al aula física, no siempre. Fuera de la realidad del aula, más bien.

Ven, que te lo enseño. (Dentro vídeo de monstruo azul gritando «¡Soy súper Cocoooooo!» y estampándose contra algo).

Nociones básicas sobre gurús de la educación: ¿DENTRO o FUERA?

YouTubers y familiares varios

  Tomemos este gurú de la educación de cuyo nombre no puedo olvidarme, por ejemplo. Últimamente, están saliendo muchos «expertos» (el masculino, en este caso, no es tan genérico como mayoritario) que se autodenominan «profesores» sin haber pisado nunca un aula. Es más: hay gente que los alaba y hasta les da premios, y escribe cosas como «el profesor con 70 millones de alumnos» de un hombre que cuelga vídeos en Internet.

No sé tú, pero yo solo de pensar en corregir 70 millones de redacciones, tiemblo. Coño, si tiemblo con las diecisiete que tengo delante.

Y es que me temo que el lenguaje es muy puñetero y mucha gente se aprovecha de ello. Es la única explicación que se me ocurre para querer equiparar a personas que no han visto a un alumno en carne y hueso en la vida con otras que se juegan el físico en el aula cada día.

(No exagero con lo de jugarse el físico. Preguntad a cualquier docente en Secundaria —e incluso Primaria— cuántas amenazas físicas ha sufrido a lo largo de su carrera. Me sorprendería que fueran menos de una por año).

YouTube, por mucho que se empeñen algunos, no es un aula. Esta gente no tiene alumnado, tiene público. Delante de ellos hay una cámara, no una persona (o treinta y cinco) que no quiere estar ahí o que ha venido fumada a clase.

Tienen una ratio 1:0. Quién la pillara, pardiez.

La gente que cuelga vídeos en Internet explicando algo hace una labor que yo, personalmente, les agradezco; me parece que enriquecen la web y que facilitan que ciertos chicos y chicas puedan repasar lo que han hecho en clase. Énfasis en «ciertos», porque solo lo ven quienes quieren aprender.

Pero esos youtubers no están dado una lección, no están enseñando una clase: están colgando un tutorial. Como los que veo yo cuando no sé hacer un punto de ganchillo o quiero aprender a coser cremalleras.

No han hecho una programación en su vida.

No han tenido reuniones con familias que te culpan de todos su males.

No han tenido que quitarle los piojos de la cabeza a un peque porque en casa no lo hacen y tampoco es cuestión de que pierda una semana más de clase (true story).

No lidian con la administración, con la burocracia, con un sistema que nos abandonó hace tiempo, con la masificación de las aulas, con…

Ya. Te haces una idea.

Esta gente está FUERA del aula. Tan lejos que no han visto un aula en su vida, Hulio.

Los políticos

  Voy a ser buena y voy a poner la foto de un político extranjero para no levantar suspicacias, aunque todavía estoy por conocer uno bueno en lo que a educación se refiere, sea del palo que sea.

Algunos tienen la carrera de Pedagogía. Otros estudiaron Económicas. Quizás alguno pasó por el aula, aunque no estoy nada segura de que fuera en esta reencarnación.

Lo que es seguro es que ninguno de ellos, nunca, pregunta sobre sus decisiones a los docentes en activo.

Que sí, que tiene que ser muy difícil encajar los presupuestos, que no hay dinero para todo, que… lo que quieras. Pero no puede ser que la culpa sea siempre de los profesores. No puede ser que se nos pida hacer volteretas con las orejas, que nos formemos en informática, inglés, emociones y nuevas modas pedagógicas y luego no nos den ordenadores de este siglo para el aula de informática.

Y es que, incluso aquellos que pasaron por las aulas, los políticos y mandamáses están… FUERA del aula.

Tan fuera que no la ven ni con telescopio.

Gurús que se creen maestros y dan charlas TED

  Nada peor que una persona que ha dejado de fumar cuando se junta con otros fumadores y les explica por qué tienen que dejar de fumar.

De la misma manera, nada peor que un docente que ha salido del aula y se dedica a explicar cómo dar clase.

Ni yo me atrevo, fíjate lo que te digo. Y eso que soy una bocazas. A lo más que llego es a plantear preguntas.

Porque cualquiera que lleve en el aula un tiempo (y con tiempo estoy hablando de unos pocos años, no hace falta que sean treinta) sabe que no hay dos grupos iguales, no hay dos profes iguales y no hay dos experiencias iguales.

Lo que funciona para mí puede que no funcione para ti. Quizás yo nunca haría lo que tú has hecho, pero oye, a ti te va de perlas.

No hay fórmulas mágicas. Quien las venda, te está engañando. Si alguien te dice que hay que hacer las cosas así y asao porque él/ella lo hizo (fíjate en ese pasado), huye. Generalizar la propia experiencia es la peor de las falacias.

Nótese, además, que esos gurús de la educación que poseen la fórmula mágica no vuelven al aula. Están FUERA, aunque siempre rondando la puerta para poner zancadillas cuando pasas cerca.

Gente que salió y mira con cariño desde la barrera

  Esta es una profesión agotadora. Si tus peques (o adolescentes) te importan lo más mínimo, es muy fácil quemarse o incluso enfermar. Puede que las horas que metemos en clase no sean muchas (para algunos), pero las que metemos en casa son interminables.

Sobre todo porque la cabeza no descansa.

Hay mucha gente que sale de la profesión.

Algunos se toman años sabáticos de vez en cuando, lo que me parece una idea maravillosa que debería implantarse como natural en todos los trabajos.

Otros se toman excedencias más largas y se dedican a otra cosa. Quizás lo hagan de forma temporal, para criar a los hijos o dedicarse a algo que les llama la atención durante un tiempo, o descansar, o formarse; quizás lo hagan de forma definitiva, porque ya no pueden más, porque han encontrado una pasión que les importa más que la educación, porque es el momento de un cambio.

Me da igual el motivo. Todos me parecen válidos.

Esas personas suelen tener algo en común: jamás juzgan a los compañeros y compañeras en activo. Cada palabra que sale de su boca en relación con la educación suele ser de aprecio y respeto.

Todos los docentes que conozco que decidieron colgar la tiza mucho antes de lo que les tocaba me miran con ojos de admiración y cariño cuando digo que soy maestra. Si lo dejaron porque no pudieron con la presión, me cuentan lo mal que lo pasaron y lo mucho que querían hacer las cosas bien, pero no pudieron. Si lo dejaron por otro motivo, hablan con tal cariño del aula que te das cuenta de que quizás estén FUERA, sí, pero el aula está DENTRO de ellos y ellas.

Docentes a pie de pizarra

  Este es un grupo casi mitológico, ergo el dibujo: no hay fotos, son como los unicornios, nadie los ha visto nunca. Hablan y se expresan, pero nadie les escucha; es como ese árbol que se cae en el bosque sin nadie alrededor, ¿ha caído de verdad? Si lo ha hecho, ¿para qué, si nadie se ha enterado?

Igual es que, como están tan concentrados en su labor y lo que más les importa son los niños y niñas, los y las adolescentes que tienen delante, tampoco les importa que les oigan los de fuera. Están tan DENTRO del aula que solo se percibe su eco de vez en cuando. Desde luego, ninguno de los otros grupos (a excepción del inmediatamente anterior) parece hacerles ni caso.

Será cuestión de gritar más alto.

(El monstruo azul sale volando con su capa roja y se despide con un «¡No olviden vitaminarse y mineralizarse!!». Ay, no, un momento. Que me he liado).


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4 Comments

  • Reply Carmen 23 octubre, 2019 at 10:24 pm

    Excelente artículo 👏👏Suscribo todas tus reflexiones. Ya tienes una nueva suscriptora 😀

    • Reply Ruth 24 octubre, 2019 at 1:32 am

      ¡Jo, muchas gracias! Creo que es una perspectiva que todas las que estamos dentro del aula compartimos. 😉

  • Reply Idoia 24 octubre, 2019 at 8:32 am

    Cómo me identifico con todas las palabras que has escrito. Esa es nuestra realidad.
    Un saludito Ruth,
    Idoia

    • Reply Ruth 25 octubre, 2019 at 3:05 am

      Si es que… Nada como estar en el aula para estar de acuerdo. (Besotes).

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