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Lecturas recomendadas: El día del dragón

26 octubre, 2017

Sí, no te engañan tus ojos, es verdad: este es uno de esos libros que se pueden juzgar por la portada. Tal y como indica la ilustración, El día del Dragón es un libro de aventuras gamberro y desenfadado con el que cualquiera con un mínimo de sentido del humor se desternillará un poco bastante. Cualquiera diría que uno de sus autores, Jose Antonio Cotrina, escribe libros de terror para adultos, o que Gabriella Campbell tiene una extraña obsesión con el dino-porno, porque juntos han escrito una historia muy divertida apta para todos los públicos.

Pero ojo, que al principio del libro se advierte de un grave peligro: contiene el peor chiste del mundo y debe leerse con cautela. No vaya a ser que te atragantes al reír.

(Yo lo hice. Si fuera estadounidense, los habría denunciado por poner en riesgo mi vida.)

1. De qué va 

Kang Dae, Carol y Fran son tres niños que estudian en el Internado Para Niños Singulares de Suburbia. Sus profesores han organizado una excursión al Bosque Calamitoso, a pesar de que el tiempo no acompaña y de que todo el internado se ha quedado dormido porque no han sonado la campana de la torre. El objetivo de la excursión: encontrar las hojas más raras de todo el bosque. El premio: ¿qué premio? ¿Y a quién le importan las hojas de los árboles cuando ves un pájaro en llamas volar sobre las copas?

Los tres amigos perseguirán al fénix, que les descubrirá un mundo nuevo y convertirá sus sosas vidas en un sinfín de aventuras. Huevos de dragón, soles a pilas, ratas que hablan, dos magos que recuerdan a Pimpinela y un chef a cuya mesa espero no encontrarme nunca harán las delicias de grandes y pequeños.

2. Temas que trata

Como buen libro de aventuras infantil que es, El día del Dragón da especial importancia a temas como la amistad o el hacer lo correcto por encima de lo que es fácil. Los protagonistas viajan de mundo en mundo y conocen a seres con los que entablan amistad, que terminan ayudándoles en su objetivo de defender el último huevo de dragón.

Es un libro para niños que habla de cosas cotidianas en el mundo infantil, como los exámenes o los estudios, pero también va un paso más allá y trata temas con los que muchos niños y niñas pueden estar lidiando en determinados momentos. La madre de Carol viaja tanto que no suele quedarse mucho tiempo en el mismo sitio y a ella le da miedo hacer amigos, porque luego le duele despedirse; Kang Dae tiene tantos hermanos que ni siquiera él sabe cuántos son en casa, y Fran es huérfano y está casi mejor en el internado que en casa con sus tías. Mientras lo leía, veía con claridad las caras de los niños y niñas en mi clase que se iban a sentir identificados con cada uno de los personajes.

Por supuesto, también tiene todos los clichés que un buen libro de aventuras necesita: malos malísimos, buenos buenísimos, algún personaje gris y la sempiterna lucha del bien contra el mal.

Y cucarachas gigantes. Pero eso no se lo digáis a los chavales.

3. Adecuado para…

Todos los públicos. Lenguaje sencillo, chistes malos, aventuras a porrillo… Cualquier niño o niña a quien le guste la magia y las aventuras disparatadas iba a disfrutar de este libro. Y ojo, los adultos también: hay un par de referencias que necesitan de lectores de una cierta edad (o que disfrutaran de La vida de Brian como enanos, vaya).

4. Por qué lo recomiendo

Porque es muy, muy divertido, con diálogos rápidos y personajes malos malísimos que luego no lo son tanto, con nombres fantásticos (el duque Nefastísimo, la profesora Ernestina Malaespina). Hasta el título de los capítulos te arranca una sonrisa y te da unas ganas locas de seguir leyendo.

Como buen libro para niños que es, además, hay varias ilustraciones a lo largo del libro, por no hablar de que la letra es tirando a grande y no impone: perfecto para que aquellos y aquellas a los que no les gusta demasiado leer se animen a embarcarse en una historia que parece más cortita y simple de lo que en realidad es.

Conclusión: libro entretenido donde los haya, perfecto para que los menos lectores se enganchen a leer. Y más que adecuado también para los adultos, por supuesto. Eso sí: procurad no leerlo en un sitio público, como la piscina en pleno agosto, por decir uno. No porque alguien se vaya a reír de vosotros/as por leer un libro infantil, sino porque las carcajadas iban a llamar un poco la atención e igual os miran raro.

O vamos, eso me han dicho.

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