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Ideas y consejos para el aula de lenguas

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Primera semana de curso: ideas para empezar con buen pie

11 septiembre, 2017

Llegó la primera semana de curso, ¡ay, madre!, y las típicas dudas de estos días nos asaltan igual que nos asaltan todos los años. ¿Qué hago, empiezo a dar caña desde el primer día o entro de guay y les doy un poco de cuartelillo antes de ponernos en serio? ¿Empezamos ya con el libro o hacemos alguna actividad un poco más ligera? ¿Merece de verdad la pena ponerse en serio cuando estamos aún de jornada continua (en primaria) o espero a sacar el látigo hasta que empecemos de mañana y tarde?

Qué de decisiones hay que tomar así, de golpe, nada más empezado septiembre. Con lo bien que se estaba en la playa.

Y lo peor es que no hay una sola respuesta correcta. Cada maestrillo tiene su librillo, y cualquier enfoque es válido si está bien razonado y es algo con lo que te sientes cómodo o cómoda. Hay gente que empieza con el libro desde el primer día, hay otra que se pasa el mes de septiembre sin entrar en serio en la materia. Yo soy más del término medio y me gusta empezar tranquila la primera semana y así ir conociendo a mis alumnos y alumnas, o ver cuánto han olvidado durante el verano (spoiler: TODO).

Por eso, aquí traigo una serie de actividades que pueden funcionar muy bien en clase de lengua (ya sea castellano o lengua cooficial) y en lengua extranjera, y que va a dejar a tu clase con la sensación de que este curso va a molar.

Y van a tener razón.

Presenta la asignatura.

Tanto si empiezas en un centro nuevo, con un grupo nuevo o si repites centro y alumnos, dedica el primer día a presentar la asignatura. Para ti, que llevas taitantos años dando lo mismo, no es novedad, pero ten en cuenta que para el público que tienes delante todo es nuevo. Puede que incluso tú lo seas y, aunque tienes todo un curso por delante para dejar que te conozcan, nunca viene mal presentarte y contarles algo sobre ti.

Prepárate una presentación (amena) en el formato que más te guste (vídeos, fotos, power-point o el póster en cartulina de toda la vida) y habla de tu asignatura dejando bien claros estos aspectos:

  • Qué vais a dar: No hace falta que sea detallado, pero sí una idea general del curso. “Vamos a leer estos libros, a trabajar estos aspectos gramaticales, a aprender a usar el past perfect…”. No hace falta que entres en detalles.

  •  Cómo les vas a evaluar: ¿Qué valoras en clase? La participación, las redacciones, los deberes… ¿Hay examen escrito u oral? ¿Qué valoras más?

  • Déjales claro qué esperas de ellos y ellas: Respeto en clase, puntualidad, limpieza en el cuaderno… Lo que más rabia te dé, pero déjalo claro desde el principio.

  • Unido a esto van las normas de la clase. Puedes negociarlas con ellos y ellas desde el primer día (algo que te recomiendo), pero deja claro con qué vas a tener tolerancia cero. Mascar chicle, llegar tarde, faltas de respeto… Lo que a ti te toque la fibra.

Si dejas estos aspectos claros desde el principio, te ahorrarás más de un disgusto. Y si sueles dar siempre la misma asignatura, es un trabajo que solo tienes que hacer una vez y modificar ligeramente cada año.

¿Qué hago la primera semana?

Tienes dos opciones: empezar a saco con el temario e ir viendo qué nivel tienen tus alumnos y alumnas según avanzas, o crear alguna actividad que te ayude a identificar en qué nivel están de forma un poco más entretenida y engañarles para que crean que este curso todo va a ser muy fácil (para luego meterles un comentario de texto o un examen de “phrasal verbs” que les haga cagarse por la pata abajo).

Ambas son válidas y dependen de tu estilo. Si te decides por la segunda opción, aquí te dejo una lista de actividades que te pueden venir bien para estos primeros días.

La sempiterna redacción de principio de curso.

Confiésalo: si das alguna asignatura relacionada con algún idioma, les has pedido que escriban una redacción sobre sus vacaciones sí o sí alguna vez. Que no te dé vergüenza, porque todos lo hemos hecho, y no hay nada malo en ello si se hace bien.

¿Y a qué me refiero con hacerlo bien? A tener en cuenta, por ejemplo, que no todos tus alumnos y alumnas se han ido fuera de vacaciones. Ya sea porque a sus padres y madres les ha tocado trabajar, o porque en su casa no hay medios para irse unos días a la playa, hay críos que se han pasado dos meses yendo de casa al parque o a la piscina, e incluso que no han salido de casa.

Así que déjales claro que no debe darles vergüenza no haber ido a ningún sitio y que pueden inventarse sus vacaciones, si les apetece, o contarte esa comida con sus familiares en la que se juntaron con los primos del pueblo y se lo pasaron genial. Y recuerda también que no tiene por qué ser una redacción al uso (boli sobre papel, o tinta de impresora sobre papel); con la tecnología de hoy en día, pueden hacer una presentación oral con fotografías, un power point, un vídeo… No hay límite.

Este año, además, puedes aprovecharte del fenómeno del verano y copiar el estilo de Manuel Bartual y su fantástico hilo de vacaciones. En lugar de una redacción, pídeles tuits. Aparte de hacerlo mucho más divertido, favoreces la participación de gente que no escribe demasiado bien, que tiene problemas con las redacciones largas o no maneja bien el idioma. Es perfecto para la clase de lengua extranjera, por ejemplo.

Y recuerda que lo de Manuel Bartual era ficticio, así que acepta que se lo inventen. Que al final lo que cuenta es que escriban, no que sean veraces.

Juega al Scatergories con su verano.

Para aquellos y aquellas demasiado jóvenes para recordar aquel anuncio de “aceptamos barco como animal acuático”, permitid que os explique la dinámica de este juego de mesa con el mejor anuncio de la historia de la televisión.

Simplemente se trata de escribir una lista de palabras sobre un tema concreto en un tiempo limitado. En este caso sería, por ejemplo, “verano”, “vacaciones”, “curso nuevo” o lo que más rabia te dé. Cuando terminan de escribir, se van leyendo las listas y todo el mundo comprueba no tener esas palabras. Solo puntúan las palabras originales que nadie más tiene, con lo que se trabaja el vocabulario y se les hace pensar un poco más allá de “playa”, “piscina” y “sol”.

De nuevo, perfecto para lengua extranjera o gente con niveles bajos del idioma que trabajes. Si te quieres poner un poco punky, da puntos solo a quien lo escriba sin faltas de ortografía. Te van a odiar, pero tú te vas a reír…

Más juegos de mesa: Taboo.

Con este juego, en lugar de escribir sobre su verano, tienen que contarlo. Pero no pueden hacerlo de cualquier manera: hay ciertas palabras que no podrán decir, y si las dicen pierden turno.

Si tienes una clase pequeña (que no la tienes, ya lo sé), puedes hacerlo con todos juntos, pero lo más normal es que tengas que dividirlos en grupos. Recuerda siempre que no tienen por qué contar su propio verano: pueden incluso contar el de Manuel Bartual si les da la gana.

Evalúa su nivel, ¡pero que no se note!

La primera semana de clase es un buen momento para evaluar dónde están y qué saben. Puedes ponerles una pequeña prueba escrita, si quieres, pero a mí no me suele gustar empezar el curso con un examen. En lugar de eso, prueba a hacer algún juego. En lengua extranjera, puedes hacer un bingo de vocabulario, por ejemplo. Utiliza las tarjetas que suelen venir con los temas (con los más pequeños) y haz que escriban seis de esas palabras en un papel. Luego, al enseñar las tarjetas, verás si las identifican o no.

También puedes hacer un bingo de números, de colores, de pasados irregulares… De lo que se te ocurra.

Siguiendo con lengua extranjera, juegos del tipo “Simon says”, donde das órdenes y ellos y ellas responden llevándolas a cabo, te puede ayudar a hacerte una idea de su comprensión oral. Igual con canciones, o algún vídeo corto que luego conviertes en actividad (pásate por Ted Ed, donde tienes millones de vídeos y actividades ya hechas).

Quizás no seas capaz de pillar uno por uno el nivel de todos tus alumnos y alumnas, pero sí que te va a dar una idea de dónde está el grupo y qué lagunas tiene (si las tiene, que igual tienes que subir el nivel que tenías pensado).

Por supuesto, ¡Plickers!

Ya he hablado de lo mucho que me gusta este programa, y es que es tan versátil que sirve para todo: para arreglarte una lección sosa, para un patio lluvioso, para un examen divertido, para saber en qué nivel están… De verdad, si fuera un ser humano le propondría matrimonio, ese es mi nivel de apasionamiento.

Prepara un cuestionario sobre el tema que quieras (ortografía, sinónimos, todo junto… lo que quieras) y haz de este primer contacto un juego. Los resultados se van a quedar grabados y vas a poder echarle un ojo cuando termines, pero el objetivo es que tomen esta actividad como algo lúdico. Que no le cojan manía a esta herramienta, porque créeme, la vas a usar mucho (o deberías).


Por supuesto, todas estas cosas las puedes hacer también durante el curso. Si eres sustituta/o y tienes que ir a un centro nuevo de un día para otro, también te pueden servir para salvar el primer día. Lo mismo si tienes que hacer una guardia y la persona que se ha puesto enferma no ha podido dejar nada preparado.

Si necesitas más ideas de este tipo, las puedes encontrar en el cuadernillo que he preparado y que está disponible para suscriptores. También encontrarás unas cuantas ideas para hacer con los blogs en el aula, y es que de ideas nunca andamos sobradas, mucho menos si son tan inmediatas y necesitan tan poca preparación como las que te traigo.

¿Qué cosas haces tú en la primera semana de curso?

¿Se te ocurre alguna idea más que puedas llevar a cabo?